domingo, 7 de mayo de 2017

02. LA LUZ DEL MUNDO.


En el principio creo Dios la luz, un reflejo o símbolo de su presencia como el guía de toda la vida. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 
(Juan 1:1-5; 9-14 R60).

  Tenemos en esta época oportunidades y ventajas que no era fácil obtener en generaciones pasadas. 
  Tenemos más luz, y ésta la hemos recibido gracias a la obra de aquellos fieles centinelas que hicieron de Dios su sostén, y recibieron de él poder para hacer brillar la luz con rayos claros en el mundo.
  En nuestra época tenemos mayor luz de la cual sacar provecho, así como en épocas pasadas los hombres y mujeres de noble valor aprovecharon la luz que Dios les diera.
  Largo tiempo trabajaron asiduamente para aprender las lecciones que les fueron dadas en la escuela de Cristo, y no trabajaron en vano. Sus esfuerzos perseverantes fueron recompensados.
  Se unieron con el mayor de todos los poderes, y sin embargo, anhelaban siempre una comprensión más profunda, elevada y amplia de las realidades eternas, para poder presentar con éxito los tesoros de la verdad a un mundo necesitado.

EGW MJ 30 – 31.

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