sábado, 18 de diciembre de 2021

18. COMAMOS DEL ÁRBOL DE LA VIDA. (XII. TRIUNFANTES EN EL ESPÍRITU).

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. (Apocalipsis 2:7).

Este mensaje es para todas las etapas históricas de nuestra iglesia.  

La iglesia nunca podrá emplear su capacidad de oír mejor que cuando preste oídos a la voz de Dios, que le habla por medio de su Palabra. 

Hay una promesa rica y abundante para los vencedores. 

No es suficiente entrar en la guerra contra el mal,

 debemos continuar en ella hasta el fin. 

No pensemos en ceder. 

Debemos pelear la buena batalla de la fe hasta el mismo fin. 

Al vencedor se le promete la victoria triunfal. 

"Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, 

el cual está en medio del paraíso de Dios" (Apoc. 2:7).  

Todo lo que se perdió con la caída de Adán 

está más que restaurado con la redención. 

El que está sentado en el trono dice: 

"He aquí yo hago nuevas todas las cosas" (Apoc. 21:5).

Mirémonos cuidadosa y críticamente a nosotros mismos. 

¿Hemos violado los votos que tomamos cuando fuimos bautizados? 

¿Estamos muertos al mundo y vivos para Cristo? ¿Estamos buscando las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios? 

¿Está cortado el cable con el que estamos anclados a la Roca eterna? ¿Vamos a la deriva, arrastrados por la corriente hacia la perdición? ¿No haremos esfuerzos para avanzar y tomar impulso en nuestro camino hacia arriba? 

No vacilemos más, sino movamos los remos vigorosamente y hagamos nuestras primeras obras antes que naufraguemos sin esperanza.

Es nuestra tarea conocer nuestras debilidades y pecados acariciados, que producen oscuridad y debilidad espiritual y han apagado nuestro primer amor. 

¿Es la mundanalidad? ¿Es el egoísmo? 

¿Es el amor por la estima propia? 

¿Es la lucha por ser el primero? 

¿Es la sensualidad lo que nos aleja de Dios? 

¿Es el pecado de los nicolaítas que cambiaban 

la gracia de Dios por lascivia? 

¿Es la indiferencia hacia la gran luz [Biblia]? 

¿Es el mal uso o el abuso de las oportunidades y los privilegios lo que nos lleva a tener jactanciosas pretensiones de sabiduría y conocimiento religiosos, mientras la vida y el carácter son inconsistentes e inmorales? 

No importa qué haya sido lo que hemos acariciado y cultivado hasta tornarse fuerte y dominante, hagamos decididos esfuerzos para ser vencedores, para no perdernos y comer del árbol de la vida. Review and Herald, 7 de junio de 1887.  364


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